El Canodromo
Me han llamado drogadicto, han apostado que era homosexual. Pero nunca he oido decir que sea un genio.
Wednesday, December 02, 2009
Thursday, November 26, 2009
Velocidad Personal

Este comienzo no va a ser original:
Rebecca es hija de Arthur Miller y la mujer de Daniel Day- Lewis (fue elegida la pareja peor vestida en los Oscar 2008, según la revista People). Estudió Bellas Artes. Pintó y expuso en las galerías de Leo Castelli y Victoria Munroe. Ha sido actriz y dirige películas.
Bien, olvidemos todo esto.
Rebeccca Miller escribe. Y escribe muy bien. Velocidad Personal es un libro (y también película, dirigida por ella, por supuesto) que recoge siete historias de mujeres.
PREGUNTA- ¿La velocidad personal es el espacio dividido por el tiempo como en física?
RESPUESTA- Es una buena manera de expresarlo. Me gusta el título porque es a la vez concreto y amplio, resuenan muchos significados. El padre de Greta dice que "cada uno tiene su velocidad personal", es decir, que en términos de éxito a todos les llega su hora. Éste no es el significado que tiene en el resto del libro o en la vida. Velocidad personal significa una especie de espacio espiritual y físico. Tiempo literal, y tiempo entendido como un viaje personal en el que se pueden recorrer muchos años en un minuto al tomar conciencia de uno mismo. Eso es lo que les ocurre a mis personajes. Pueden seguir siendo quienes eran en un principio, pero con ese elemento añadido, viéndose a sí mismos tal y como son. Quizá así puedan tomar decisiones y no ser simplemente arrastrados por la vida. Ésta es también la pregunta de Velocidad
personal: ¿quién empuja el columpio? ¿Tú mismo? ¿Otra persona? Uno decide, elige de una manera consciente, y al minuto siguiente actúa siguiendo unos hábitos adquiridos que son completamente inconscientes. Al final de lo que se trata es de ser un poco más consciente de uno mismo.
-Entrevista de Andrea Aguilar a Rebecca Miller, publicada en El País, el 09/08/2003-
(Velocidad personal, Editorial Anagrama, 176 páginas, 13 euros)
Tuesday, November 24, 2009
Cuatro hermanas

Cuatro hermanas pertenece a esa clase de libros que aumenta el apetito lector. La belleza abrupta de la vida (la vida, lo que va sucediendo mientras hacemos otros planes, definió Lennon).
Que sea todo el legado literario de Jetta Carleton, dice mucho a su favor. Explico: cuenta todo lo que tiene que contar.
Mis hermanas y yo solíamos ir a verlos todos los veranos. Jessica llegaba del corazón de los Ozarks;Leonie,de una pequeña ciudad de Kansas, y yo, de Nueva York, donde trabajaba en televisión, por aquellos tiempos una industria nueva que a mi familia le parecía muy misteriosa. A mí, igual que a mis hermanas, estas visitas me parecían un fastidio anual, como los impuestos sobre la renta. Siempre se nos presentaban otras mil maneras de pasar el tiempo
pero, aunque éramos ya mayores, nuestros padres conservaban su autoridad. Exigían el tributo y nosotras lo pagábamos.
Una vez allí, nos sentíamos bastante felices. Volvíamos fácilmente a las viejas costumbres, a las antiguas bromas, pescábamos en el arroyo, comíamos crema de leche, engordábamos, y nos dejábamos vencer por la pereza. Era una temporada de plácida irrealidad. Las vidas que llevábamos en el exterior quedaban suspendidas; los asuntos del mundo, olvidados, y sólo recordá bamos nuestra sangre común. No importaba que nuestros valores no fueran ya los mismos, que hubiéramos emprendido caminos distintos; cuando nosencontrába mos en familia, sabíamos disfrutar todos juntos.
(Cuatro Hermanas, Jetta Carleton. Libros del Asteroide. 416 páginas, 21,95 euros)
Monday, November 09, 2009
Friday, October 30, 2009
Las almas cambiadas

Parece ser que la operación tuvo lugar durante el sueño, es decir, en el momento en que las almas, según una vieja teoría todavía no desmentida, dejan el cuerpo y van por su cuenta en busca de aventuras que poder contar al despertar.
Cuando la mañana estuvo cerca, el alma de Uno entró en el cuerpo de Otro y la de Otro en el cuerpo de Uno. Ninguno de los dos experimentó el más pequeño sufrimiento. Cada uno se despertó con el alma deseada, con el alma nueva y, cuando notaron que todo estaba hecho, se abrazaron conmovidos, en silencio. Desde aquel día empezó para Uno la tercera vida, y para Otro, la segunda vida de este mundo.
Cada uno de ellos, con la nueva alma, se fue por caminos diversos. En el fondo, nada había cambiado entre ellos, porque las dos almas, aunque hubieran cambiado el cuerpo, eran las mismas; sin embargo, sintieron en seguida la necesidad de alejarse, como si experimentaran una imprevista repulsión después de la íntima amistad de los días pasados. ¿Quién no comprende en seguida la razón? El alma lo contiene todo, incluso el recuerdo del pasado, incluso aquello que más se esconde a los otros.
Leo Las almas cambiadas, compilación de cuentos (8) de Giovani Papini, editada por Sirpus en la colección Benteveo.
Entre lo filosófico y metafísico queda una especie de humor raruno, desesperado (los cuentos del libro son anteriores a la conversión de Papini al catolicismo). Entender el por qué de las cosas, para qué, qué es esto que somos; entenderse a uno mismo como materia y espíritu. Una respuesta literaria y descreída a las cuestiones últimas.
Extravagante y profundamente humano.
Genial.
Para pensierosi.
(Letra grande, sólo 120 páginas. El fragmento pertenece al cuento que da título al libro)
Monday, October 26, 2009
Lluvia de Hielo

Después de Indignación he leído:
Océano Mar (Alessandro Baricco), recomiendo Noveccento
Gasolina (Quim Monzó), recomiendo El Mejor de los Mundos
Lluvia de hielo (Peter Sttam)
Deseo de ser Punk (Belén Gopegui), nomeacuerdo -lector contumaz de la madrileña- recomendaría, seguramente, La conquista del aire.
Jackob Von Gunten (Robert Walser)
Ayer (Agota Kristof)
Me quedo con Ayer y Jackob Von Gunten; Walser y Kristof son maravillosamente extraños.
Pero
Lluvia de hielo.
Lluvia de hielo lo reelería mil veces.
Monday, October 19, 2009
Que no nos quiten

Que no nos quiten nunca la crisis a los de siempre. Me gusta tanto pasear por las mañanas, charlar con los jubilados y, sobre todo, la visita mensual a la oficina del paro:
Número. El panel. Mi turno. Qué rápido pasa el tiempo.
Hola, digo.
Siéntate, por favor, siéntate, me dice.
Y luego ya confraternizamos.
Recuerdo los años en la facultad de filosofía. Me habla de sus hijos. Saca unas pastas, anda coge una de chocolate, coge.
Coincidimos en que el Nóbel debería haber sido para Goytisolo.
Al final, elegimos entre los dos vidas posibles para mí:
- Qué ponemos, ¿fotógrafo?
- Hmmm. Fotógrafo. Vale. Vale. Fotógrafo.
- Y Cocinero.
- ¿Tú crees?
- Claro, ¿Y por qué no?
- Venga, pues.
- Cocinero Nuclear.
- ¡Anda!
- Toma, no.
- ...
- ...
- Pe... perdona
- Dime.
- Siempre he querido ser embajador en algún sitio, ¿podría ser?
- Perfecto.
- En Cuba.
- ¡Mejor!
Salgo a la calle. En la boca todavía queda chocolate. Me chupo los dientes. Me aflojo un poco el cinturón.
(La ilustración, de aquí)






